Cada cata es un viaje.
El aroma es el vehículo.
Catas dirigidas por Nina Lamaison. Materiales, perfumes, conversación. Un trago al entrar, una picada al cerrar. Cada sesión se construye alrededor de un tema.
Cada cata en Buenos Aires tiene un tema. Los materiales se eligen en función de ese eje. Los perfumes también.
Una exploración de los gourmands cálidos. Desde la vainilla de Tahití hasta las mieles más oscuras — cómo el dulce puede ser profundo, terroso, casi animal. Un tema que parece simple y resulta ser uno de los más complejos de la perfumería.
Materiales que comparten una misma tensión: lo animal y lo destilado, lo que el tiempo transforma. Cueros crudos contra cueros trabajados. Whiskies ahumados contra bourbon dulce. Una noche de texturas densas y recuerdos de bodega.
La familia más usada en perfumería y la menos entendida. Cítricos que duran más de lo que se cree, flores que tienen espinas. Una sesión para desaprender lo que parece obvio sobre frescura y feminidad.
Las resinas son la memoria de los árboles. Frankincense, mirra, oud, benjuí — materiales que se usaron en ritos antes de que existiera la perfumería comercial. Una sesión lenta, pesada, para quienes quieren entender el fondo de los perfumes.
Las fechas se anuncian con anticipación. Si querés saber cuándo es la próxima sesión o sugerir un tema, dejanos tu interés y te avisamos.
El mismo formato, en otras ciudades. Osmotique lleva los materiales y los perfumes. El lugar lo pone cada ciudad.
La primera salida de Osmotique al interior. Cuero y vainilla como eje — dos materiales que no se suelen pensar juntos y que en Tucumán encontraron el público indicado.
La segunda vez en Tucumán profundizó en el lado más oscuro del tema. Vainillas ahumadas, cueros curtidos. Una sesión que cerró con brindis de malbec.
Rosario recibió el tema más intenso del repertorio. Una ciudad industrial con nariz para los materiales densos. Cuero, humo, destilados. La sesión terminó tarde.
Córdoba eligió el mismo tema que Rosario y lo tomó por otro lado. Menos humo, más estructura. El whisky como madera, el cuero como mineral. Una sesión de contrastes finos.
El tema más cálido del repertorio en uno de los encuentros más íntimos. Vainilla de Tahití, mieles florales, benzil benzoate. Una tarde que terminó con dulces artesanales y cava.
Arte, música en vivo, perfumes, vino, gastronomía y algo más que no tiene nombre. Un evento que Osmotique arma cada uno o dos años en un lugar elegido para la ocasión. Lo que pasó adentro, quedó adentro.
Artistas elegidos para cada edición. Sonido que acompaña sin dominar.
Materiales, absolutos y creaciones propias para explorar a discreción.
Instalaciones de luz y olor construidas para un espacio y una noche.
Obras en diálogo con la cocina. Lo visual, lo gustativo y lo olfativo.